Fibras de contracción lenta versus fibras musculares de contracción rápida y predisposición genética

Actualizado: 2 de abr de 2019



Tipos de fibras musculares en el cuerpo humano


Hay tres tipos principales de fibras musculares en el cuerpo humano: Tipo I, Tipo IIa y Tipo IIb. Se distinguen por el nivel de actividad de la enzima Myosin Adenosine Triphosphate (ATPase) y por otras características. Sus fibras de Tipo I son de contracción lenta, mientras que ambas fibras de Tipo II se clasifican bajo el término de contracción rápida. El porcentaje de cada uno que se encuentra en su cuerpo está determinado por su genética (40% para la contracción lenta y 60% para la contracción rápida) y factores ambientales como la experiencia de entrenamiento.


Fibras de contracción lenta


Estas fibras musculares son el mejor amigo de un atleta de resistencia. Son abundantes en mitocondrias, mioglobina (proteína de unión a oxígeno) y capilares que permiten que el oxígeno se use para producir energía a través de la fosforilación oxidativa. Los capilares transportan el oxígeno unido a la mioglobina en los músculos donde puede ser utilizado por las mitocondrias para sintetizar ATP; permitiéndote hacer más ejercicio. Las fibras musculares de contracción lenta son, por lo tanto, altamente resistentes a la fatiga, razón por la cual los músculos como el gastrocnemio (ternero) contienen más fibras de contracción lenta de forma innata; permitiéndole seguir caminando, de pie y haciendo todas las actividades cotidianas sin fatigarse rápidamente. El principal combustible para las fibras musculares de contracción lenta son los triglicéridos (grasas) ya que esta fuente de energía puede proporcionar una abundancia de ATP.


Si bien las fibras musculares de contracción lenta lo impulsan a lo largo de largas carreras o paseos, no serán ideales para levantamientos explosivos o carreras de velocidad ya que son más lentos para contraerse.


Fibras de contracción rápida


Los dos tipos de fibras musculares de contracción rápida difieren de las fibras de contracción lenta porque pueden producir energía en ausencia de oxígeno (oxidación glucolítica). Esto les permite crear energía más rápidamente usando fosfocreatina y glucógeno para alimentar esos movimientos explosivos rápidos como saltar y correr. Esto significa que tienen velocidades de contracción más rápidas que las fibras de contracción lenta. Estos dos tipos de fibras de contracción rápida también difieren entre sí, con fibras de tipo IIa que muestran algunas similitudes con las fibras de contracción lenta.

Las fibras tipo IIa pueden producir energía a través de las vías glucolíticas Y oxidativas que las hacen un poco más resistentes a la fatiga que las fibras Tipo IIb. El tipo IIa también tiene más capilares que IIb; ayudando a su capacidad de producir energía usando oxígeno.


Deportes y predisposiciones genéticas


Sus fibras tipo I son perfectas para ejercicios de larga duración realizados a una intensidad baja a moderada. Si disfrutas maratones, medias maratones, 10ks, caminatas largas o ciclos; estas son las fibras musculares que te atraviesan.

Las fibras tipo IIa son para ejercicio de duración moderada a una intensidad más alta. Eventos como los 400 metros y el uso de pesas moderadamente pesadas en un rango de repeticiones de 8-12 durante su entrenamiento de resistencia utilizarán predominantemente estas fibras.


Las fibras de tipo IIb son expertos en series cortas de ejercicio de alta intensidad que requieren una producción explosiva de fuerza por parte de los músculos. Sprint de 100 metros o levantamiento de pesas son ejemplos del tipo de deportes en que estas fibras prosperan.


Comprender cómo la fisiología del cuerpo se adapta al ejercicio puede ayudarlo a desarrollar programas de capacitación más efectivos para sus necesidades específicas. La genética determina la cantidad de cada tipo de fibra muscular que posee. Un programa de ejercicios que aplique las estrategias de entrenamiento adecuadas para sus fibras musculares puede ayudarlo a maximizar la eficiencia y el disfrute de su tiempo de entrenamiento.


Pero su genética solo tiene control parcial sobre la composición del tipo de fibra muscular. Si quieres entrenar para ser un velocista, pero tienes la ventaja genética para la resistencia, ¡la capacitación que realices para convertirte en velocista ayudará a que tus fibras musculares se adapten a estímulos de mayor intensidad y ayuden a tu rendimiento! Las pruebas genéticas para deporte proporcionan la hoja de ruta para descubrir el tipo de fibra muscular que tenemos.


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